Sustituir la correa de distribución y la bomba de agua son dos operaciones que nos van a hacer pasar por el taller. Hasta hace poco tiempo, se trataba de dos acciones independientes, sin embargo, hoy en día es muy común, y recomendable, realizar la sustitución de estas dos piezas al mismo tiempo. Con ello, conseguimos aprovechar mejor las horas de mano de obra del taller, evitando tener que acudir y desmontar prácticamente las mismas piezas dos veces en vez de una. Además, al sustituir las piezas de manera conjunta, conseguimos que estas se acoplen mejor entre sí, reduciendo así los riesgos de avería.

La correa de distribución tiene como misión sincronizar el funcionamiento interno de todas las piezas del motor, por lo que un fallo en la distribución puede causar una avería bastante costosa, e incluso irreparable.
Por otro lado, la bomba de agua forma parte del sistema de refrigeración del vehículo, y es esencial, ya que es la encargada de hacer que el líquido refrigerante del motor circule por todo su interior, al tiempo que transporta el calor sobrante del motor al exterior. En definitiva, la bomba de agua es la responsable de mantener el equilibrio térmico del motor.

Si la bomba de agua dejara de funcionar, o se rompieran las paletas de su hélice, se produciría una subida brusca de la emperatriz, que se traduciría, con mucha probabilidad, en una avería que comúnmente se conoce como motor gripado.
¿Cuándo debemos sustituirlas?
La bomba de agua se debe sustituir cada 90.000 kilómetros, mientas que en el caso de la correa de distribución, su periodo de vida tiene un rango muy amplio, con unos márgenes que van desde los 60.000 hasta los 160.000 kilómetros, dependiendo del fabricante de la correa, del tipo de uso que se da al vehículo (urbano, montaña o autopista), las condiciones ambientales…
Debido a que el rango del periodo de sustitución de la correa es tan amplio, es importante revisar su estado de manera frecuente, y evitar de este modo una reparación muy costosa de nuestro vehículo.
Al realizar la sustitución conjunta, el componente que normalmente tiene un periodo de sustitución más corto suele ser la bomba de agua, por lo que ambos deben ser sustituidos cada 90.000 kilómetros.

Independientemente de los kilómetros transcurridos, debemos estar alerta de algunas señales que nos pueden indicar que ha llegado el momento de sustituir la bomba de agua:
· El motor del coche se sobre alienta
· Se detectan holguras en la polea de la bomba
· Los cojinetes chirrían cuando el coche está en marcha
· Se escucha un ruido procedente de la bomba de agua
· Se percibe un olor a lubricante o líquidos refrigerante bajo el capó
· La circulación del refrigerante es insuficiente