ELEMENTOS DEL VEHÍCULO QUE NECESITAN UNA REVISIÓN PERIÓDICA

LAS ESCOBILLAS LIMPIAPARABRISAS

En caso de lluvia, las escobillas limpiaparabrisas hacen un trabajo primordial. Si no barren bien o no evacúan correctamente el agua, el granizo o la nieve, puede suponer un serio problema para la seguridad a bordo del vehículo. Unos segundos más tarde en la capacidad de reacción, pueden resultar de vital importancia.

Es un elemento que debe funcionar perfectamente, vale la pena no tratar de alargar su vida. Cuando las escobillas dejan zonas sin barrer de manera adecuada, dejan empañados, o hacen algún tipo de ruido o salto, es el momento de cambiarlo.

Las partes de goma se deterioran especialmente tras largas jornadas de calor y sol, es por ello que deberíamos sustituirlas después del verano cada año. Hoy en día es posible encontrarnos con algún tipo de testigo que también nos avisan de su desgaste y de cuándo ha llegado el momento de sustituirlas

LOS FILTROS

Debemos revisar los filtros del coche por lo menos una vez al año. ¿Cuáles son los filtros que lleva nuestro vehículo?

· De aceite:

El desgaste normal del motor implica la aparición de partículas metálicas que se desprenden de los componentes y van a parar al lubricante. La función del filtro de aceite es precisamente retener esas partículas que perjudican al motor, e incluso pueden llegar a dañarlo gravemente.

Es imprescindible sustituir el filtro de aceite cada vez que se cambia el lubricante.

· De aire:

Su función es evitar que el aire que llega al motor no contenga partículas abrasivas. De este modo, conseguimos que la combustión se realice en las mejores condiciones, y que el consumo de combustible y las emisiones se mantengan dentro el estándar recogido en el catálogo del vehículo.

Es importante que el filtro de aire se revise siempre en las operaciones del vehículo. Su vida dependerá en gran medida de los lugares habituales por los que se circule: los caminos polvorientos acortarán su vida útil en mayor medida que si circulamos habitualmente por carreteras asfaltadas, etc.

Cambio entre 40.000 y 60.000 km

· De combustible:

En los vehículos de gasolina su función consiste en eliminar las impurezas del combustible antes de que estas lleguen al motor; en cambio, en los coches diésel sirven para eliminar el agua y evitar la corrosión de los elementos metálicos del motor. En ambos casos, su función es primordial para garantizar la salud del motor. Debemos revisar su estado siempre que el coche entre al taller para su mantenimiento.

Cambio a los 60.000km

· De habitáculo:

Si el resto de los filtros tienen como finalidad garantizar el buen funcionamiento del motor, el de habitáculo se ocupa de la salud de sus ocupantes. Su función es atrapar las partículas de polvo y los granos de polen que están en suspensión en el ambiente; evitan que entren en el vehículo, y con ello conseguimos un ambiente más limpio y una mayor sensación de bienestar en el interior del coche.

Cambio a los 2 años o 30.000km

LOS LUBRICANTES

Los lubricantes minimizan el desgaste de las piezas del motor, canalizan las partículas surgidas de ese desgaste hacia el filtro, ayudan a la refrigeración, y evitan diminutas fugas en el circuito por sus propiedades sellantes.

El periodo de vida útil de los lubricantes ha ido aumentando con los coches más actuales, hasta el punto de que los fabricantes sitúan su reposición actualmente entorno a los 30.000 kilómetros. Sin embargo, dilatar más de 15.000 km el cambio de lubricantes puede provoca que el motor sufra en exceso.

Se recomienda comprobar el nivel del depósito de lubricante cada 1.500 kilómetros, con lo que nos ahorraremos sorpresas desagradables y reparaciones costosas. Si debemos reponer el lubricante, optaremos por el aconsejado por el fabricante.

LOS AMORTIGUADORES

Los amortiguadores proporcionan confort en la conducción y representan una garantía de seguridad ya que ayudan a controlar el vehículo a altas velocidades y en situaciones de riesgo. De hecho, se le considera uno de los tres componentes esenciales del llamado “triángulo de la seguridad”, junto a los neumáticos y los frenos.

El amortiguador es un dispositivo que absorbe los choques y golpes de las ruedas, la suspensión y la carrocería del vehículo mediante la conversión de energía mecánica en la calorífica. Este elemento proporciona no sólo comodidad, sino también seguridad en la  circulación.

El correcto funcionamiento de un amortiguador depende de diversos factores: el estado de la carretera, la carga del vehículo, los efectos de desgaste, como el frío, el calor, la humedad… Todo ello provoca que se vaya deteriorando poco a poco, hasta que deja de  funcionar de manera correcta.

Su desgaste no es algo que perciba el conductor de manera frecuente, por lo que se aconseja realizar revisiones periódicas cada 20.000 kilómetros.

LOS FRENOS

Si los frenos están en mal estado, necesitaremos más metros para detener el coche ante cualquier emergencia. El desgaste de los componentes del sistema de frenos depende de muchos factores, como el estilo de conducción, o el medio habitual por el que ruede el vehículo: atascos en las ciudades, recorridos en montaña, abundantes curvas, etc.

Debemos acudir a un taller a que un especialista revise el estado de los frenos al menos una vez al año, así como estar atentos a posibles ruidos, y al desgaste de los testigos de las pastillas de freno.

LA ILUMINACIÓN

 

Elemento fundamental de la seguridad en el vehículo, que nos proporciona tanto ver, como ser visto en la carretera. Debido a su dificultad de montaje, cada vez mayor, en los vehículos, ya no es obligatorio llevar lámparas de repuesto en el coche, sin embargo, sí que es obligatorio mantener el sistema de iluminación en condiciones adecuadas.

Para ello deberemos comprobar cada mes el buen funcionamiento de todas las luces: posición, cruce, carretera, freno, marcha atrás, intermitentes y antiniebla; y mantener su superficie exterior libre de barro y suciedad.

LA CORREA DE DISTRIBUCIÓN

Synchronous belt drive system

La correa de distribución es un elemento que sincroniza los cuatro tiempos del motor, la apertura y cierre de las válvulas de admisión y escape, y la chispa de la bujía. Es fundamental seguir los consejos del fabricante con respecto a ella, porque se trata de una pieza que se desgasta, y su rotura puede ocasionar una grave y cara avería en el motor.

Su sustitución dependerá de los tiempos aconsejados por cada fabricante, ya que para el conductor resulta imposible detectar su deterioro.

LOS NEUMÁTICOS

Los neumáticos son el nexo de unión entre la carretera y el vehículo, y por lo tanto, uno de los elementos primordiales de seguridad a bordo.

En su vida útil influyen multitud de factores: los propios componentes de las cubiertas, el almacenamiento previo a su venta, la climatología, las características del pavimento por el que se rueda, o incluso el estilo de conducción. Por todo ello, es muy complicado realizar una estimación sobre los kilómetros que se pueden realizar con ellos antes de su sustitución.

¿Qué debemos hacer para garantizar un correcto funcionamiento de los neumáticos? Por supuesto, mantenerlos dentro de los índices de presión aconsejados por cada fabricante. Debemos estar alerta ante la aparición de vibraciones y ruidos, al igual que ante cualquier comportamiento extraño detectado en la frenada, ya que podrían indicar un desgaste anómalo de los neumáticos.

A partir del cuarto año, es recomendable una revisión anual en el taller de los neumáticos.